¡Vaya palabro que nos suelta el p. Javier en sus 500 palabras! ¿Vendrán otros 500 palabros iguales detrás?
- Conste que no escribo “palabro” buscando empoderar mi sexo masculino … Solo es un modo coloquial, digamos, de criticar a los pedantes. Y espero que hablar de la eutrapelia no resulte pedante.

La primera vez que oí hablar de esta virtud fue en una comida de alto copete eclesiástico con dos cardenales y otro sacerdote amigo; este me había pedido que le acompañase. La comida fue una delicia. Uno de ellos era el cardenal Spidlik gran teólogo jesuita, ya fallecido, y al que yo considero un santo varón. Me encontraba muy a gusto en ese ambiente sobretodo con el halo de simpatía y caridad que rodeaba a este cardenal. Spidlik no paró de hacernos reír en la comida recordando anécdotas de su vida y los ejercicios espirituales que le dirigió a san Juan Pablo II. Esta experiencia no solo la tuvimos quienes le acompañamos; él nos contó, con humor, que estaba muy molesto con san Juan Pablo II, porque en su libro Memoria e Identidad solo mencionaba uno de los ejercicios espirituales que había hecho en su vida, que eran precisamente los que él le había dirigido; pero, nos dijo, de mi solo dice que se rió mucho con las anécdotas que le contaba; a continuación nos dijo: ¿quieren que se las cuente? Recuerdo dos de ellas, que por brevedad omito.
Esta virtud del Cardenal Spidlik es la eutrapelia. Yo la he conocido no solo en él, sino en más santos con los que he podido tratar en el siglo XX: el p. Mendizábal y san Juan Pablo II entre ellos. Por supuesto no los pongo al mismo nivel, ni canonizo al p. Mendizábal cuya causa no está iniciada aun cuando se están dando los primeros pasos.
La eutrapelia es una virtud que aparece en la Ética a Nicómaco de Aristóteles: es la capacidad de bromear sin herir y ha sido estudiada por un gran teólogo de nuestros días, Hugo Rahner. Recuerdo también que, Spidlik, cuando le oí hablar de este tema concreto, citaba una vieja discusión sobre si era un fruto del Espíritu Santo, o no, y decía que la mayoría patrística la consideraba fruto del Espíritu Santo, pero que había algunos, decía él, que debían ser algo seriotes, que de ninguna manera podía serlo… Si algún feligrés aprovechado quisiera profundizar en el tema, le puedo pasar las referencias.
La eutrapelia está en el término medio entre el carácter chabacano y el rudo o áspero. El primero es el de los bufones, el segundo es el de quienes consideran pecado el buen humor. Creo que para tener esta virtud, podríamos tener en mente el siguiente consejo de san Pablo: Malas palabras no salgan de vuestra boca; lo que digáis sea bueno, constructivo y oportuno, así hará bien a los que lo oyen. No pongáis triste al Espíritu Santo de Dios con que él os ha marcado para el día de la liberación final. Desterrad de vosotros la amargura, la ira, los enfados e insultos y toda la maldad. Sed buenos, comprensivos, perdonándoos unos a otros como Dios os perdonó en Cristo. (Ef 4, 29-32)
Tomar el pelo con arte es bueno  Cristo tomó el pelo a sus discípulos y, a veces, quizás también nos los tome a nosotros hoy. P. Javier, párroco.