Hace unos días me ha visitado una amiga mía con la que, años atrás, compartí la experiencia de misión en la calle en San Sebastián. Los viejos amigos siempre viven en el corazón, y los encuentros con ellos siempre son fuente de alegría. Es hermoso comprobar que la amistad es compartir una vida llena de sentido porque está llena del amor de Dios. En el curso de la conversación le pregunté a mi interlocutora, que, por cierto, es francesa, cómo estaba viviendo la Iglesia en Francia la cuestión de la ecología.

En la comunidad en la que ella está, se vive de una manera muy especial el tema de la misión en el mundo hodierno, especialmente en la cultura francesa; son laicos misioneros modernos, con una preparación intelectual envidiable. Mi pregunta iba, aunque no lo manifesté, llena de temores: temor a la ecología moderna y temor a que entren en la Iglesia planteamientos no compatibles con la fe cristiana en un Dios creador. Su respuesta fue muy interesante y por eso la reseño aquí; La Iglesia en Francia no ve ningún inconveniente en integrar la ecología dentro de su planteamiento pastoral. De hecho la ve como un campo de evangelización; Hay católicos que han creado granjas donde se vive de modo ecológico, y por todas partes vivimos y hemos aprendido a vivir en la línea que marca el Papa en su encíclica sobre la ecología. Y además hemos visto que esto es un camino de evangelización de la cultura actual, pues el mundo ecologista moderno está muy alejado de Dios en sus planteamientos. Evangelizamos con la belleza de la naturaleza como hicieron los monjes. No vemos ningún inconveniente en cuidar la creación, hacer de ello una tarea a destacar, y vivir de este modo, pues hemos aprendido que el respeto y cuidado del medio ambiente es consecuencia de nuestra fe en un Creador bueno.
¡Chapó por la respuesta! En sana pedagogía se insiste siempre en educar en positivo, y este planteamiento no puede ser más positivo e ilusionante. No hay que tener miedo al ecologismo, aunque tampoco debe ser una obsesión, ni quiero decir con esto que nos hagamos veganos, ni mucho menos. Pero sí me parece que los planteamientos del Papa en Laudato Si no han entrado en nuestra vida espiritual, e incluso, en España, se ha dado una actitud de rechazo hacia ella. No es el camino de los santos; ni tampoco el camino que leemos en la Escritura. En los salmos abundan palabras muy profundas sobre la creación, e incluso, un salmo, el 104 está dedicado enteramente a cantar las alabanzas al Dios creador. Muchos santos vivieron este afán contemplativo de la naturaleza que les llevó a ver en ella la bondad y Belleza de Dios Trinidad; san Francisco, san Ignacio de Loyola, quien tiene en el final de los ejercicios espirituales su Contemplación para alcanzar amor que ve la presencia y acción de Dios en todas las criaturas; Y san Juan de la Cruz en su cántico espiritual, y en las explicaciones que hace la presencia de Dios en la creación.
Por eso, no tengamos miedo a la ecología; podemos enriquecernos con ella. Nos puede ayudar a vivir más intensamente lo que decimos en el credo: “Creo en un solo Dios, creador de cielo y tierra” y “vio Dios todo lo que había hecho y era muy bueno”. P. Javier, párroco.