Parroquia de santa Elena
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EL boletín de la parroquia

En 500 palabras

Elogio del Santo Padre

Voy a escribir hoy sobre el Papa. Le admiro, Santo Padre. Tiene ud. el coraje y la valentía de ser la conciencia de Occidente y la luz de Oriente. Le doy las gracias por ello, y le pido que no deje de serlo. Querido Papa, le voy a contar lo que sentí cuando el cónclave le eligió a ud. Estaba en el local de la Congregación Mariana, mi destino anterior a la parroquia de santa Elena. Éramos tres los que seguíamos el cónclave por Internet, y cuando se pronunció su nombre fuimos inmediatamente a la Wikipedia a buscar quién era el nuevo Papa. Buscando un poco más, nos apareció lo que ud había dicho en las reuniones de Cardenales previas a su elección que había una diferencia entre una Iglesia que estaba muy cómoda mirándose a si misma en el espejo y una Iglesia que salía a la calle, y la cruzaba, aunque esto supusiera el riesgo de ser atropellada por el tráfico. Ahora, después de su viaje a Mianmar y Bangladesh, querido Francisco, entiendo lo que querías decir a los Cardenales que luego te iban a elegir.
Querido Francisco, quiero decirte que me cuesta llamarte Francisco a secas. Te hago una confidencia; me resulta un poco raro, y como siento un gran respeto hacia ti, me veo como forzado a añadir “querido” para que salga de mi corazón lo que siento por ti. Aprecio mucho lo que estás haciendo por la Iglesia y la humanidad, pues como te decía al principio, te siento como la conciencia de Occidente.
Aunque esta carta me sale un poco desordenada, recuerdo que decías en esos comentarios previos al Cónclave que te parecía que a veces los pastores estábamos cuidando las dos o tres ovejas que quedaban del rebaño, cuando las noventa y tantas que faltaban se habían perdido. Y me hizo sonreír la imagen que ponías.... Decías algo así que a las que se habían quedado en la Iglesia, las mimábamos, contemplándolas y adulándolas. Decías que las poníamos rulitos.... Me imaginaba a los pastores, sin darse cuenta que estaban ¿estábamos? haciendo el ridículo y perdiendo el tiempo, poniendo esos rulos de peluquería a las lanas de una oveja, y la oveja quedaba llena de rizos y rulos con lazos, muy contenta y adornada... Todo muy cómodo y fácil, y la oveja muy contenta, pero todo muy distinto de lo que los pastores y las ovejas tenemos que hacer: salir a la calle, arriesgarse, coger polvo, fatigarse, descubrir nuevas vías para proclamar el Evangelio. Nos decías cuál es la voluntad de Dios para la Iglesia con esa imagen.
Gracias santo Padre. Con tus imágenes entiendo mejor lo que es la caridad, lo que es ser pastor, lo que es Iglesia en salida. Y te presento un ruego: sigue siendo la conciencia de Occidente. Necesitamos que vayas más veces a Lampedusa y a Birmania, si la salud y la edad te lo permiten. Pide al Señor por nosotros, tú que tantas veces nos dices que pidamos por ti. Pídele que también nosotros salgamos a las Lampedusas de nuestro entorno, pues nos es muy fácil ir a la peluquería de las ovejitas.... Pídele al Señor que nos demos cuenta del don del Evangelio que hemos recibido y que este don, que es el Amor de Dios lo llevemos a todas partes. Sigue picando espuelas, santo Padre. P. Javier.